No teníamos en la cabeza que este blog sirviera para hacer reflexiones porque, al fin y al cabo, en Coalla nos dedicamos a vender vino y, la verdad, no creo que a nuestros clientes les importe demasiado la filosofía. Pero después de 40 entradas bastante asépticas, me parece que es un buen momento para traspasar la línea y ponerse en la piel de los restauradores o detallistas que están a nuestro lado /nunca enfrente/ en este negocio de emocionar a los clientes con una copa de vino.
Esta introducción, no os quepa duda, servirá para que al final presentemos uno de los vinos que importamos como un gran vino. Si no lo pensáramos no lo haríamos, pero al menos no podéis decir que no estáis advertidos.
Vamos al grano: La semana pasada, en el Aula de Catas Coalla, además de contar con la presencia de Jean-Christophe Meyrou, de Chateau Le Gay, tuvimos varias jornadas de formación, y en estas jornadas evidentemente se incluyen muchos vinos que descorchamos una hora o dos antes para que se abran aromáticamente. Una de las botellas abiertas fue un Vosne-Romanée 2006 de Domaine Guyon. Durante la formación estaba monolítico, simple, con mucha fruta y algún tostado, pero lejos de la elegancia y complejidad que se le supone a un vino de esta AOC, y no digamos de su precio.
Hoy, seis días después, hemos retomado aquella misma botella, en la que restaba apenas una copa y que estaba guardada a temperatura ambiente símplemente con un corcho y enseguida vimos como al vino le había bajado la capa, la nariz era una explosión de fruta roja, té negro, especias, algo de hojarasca… vamos, lo que uno se debería esperar en un Vosne-Romanée.
En un principio es un alivio saber que el vino es lo que debe ser /un gran vino/ pero al mismo tiempo te hace preguntarte qué puedes hacer para convencer al cliente, sea un distribuidor, un detallista o un cliente de una tienda, que el vino necesita guarda (si ha aguantado seis días de aire, aguantará unos cuantos años en la botella) o un decantado de un montón de horas. ¿Cómo se recomienda este vino? ¿Cómo se convence a un cliente?
La gratificación instantánea es una tendencia de nuestros días y eso se ha puesto de manifiesto en vinos que se beben antes, aún en regiones clásicas como Burdeos o Borgoña. Pero, al tiempo, cuando siguen existiendo bodegas que trabajan de forma tradicional, con vinos que necesitan tiempo… como importadores nos llegamos a sentir un poco frustrados por no poder demostrar con la primera copa de una botella, la gran calidad que se esconde tras su juventud.