Mosela 2008 (VI)
Viernes, 20 de Junio del 2008Por Martin Kerpen
El tiempo en estos últimos quince días ha sido casi perfecto durante el día, sin apenas lluvias y con el sol limpio y puro típico del Mosela. Sin embargo, las noches frías (que son perfectas durante el verano para retener la acidez) que hemos tenido son problemáticas en esta época del año, puesto que son el caldo de cultivo del oidio.
Las tareas en el viñedo han sido, por un lado, aplicar los tratamientos convencionales contra el oidio, que en el Mosela se aplican con helicóptero dado lo escarpado de las pendientes, y que son el método más rápido y más eficaz para luchar contra esta plaga de la vid. Por otro lado, seguimos atando las cañas nuevas que han brotado en los últimos meses a las estacas que sirven de guía y sustento a cada vid. Para ello, como muchas otras bodegas del Mosela, contratamos cada año a siete trabajadores que este año, como tradicionalmente, vienen de Polonia para trabajar en el viñedo del Mosela. Este trabajo de atado habrá que hacerlo dos veces hasta final de julio, momento en el que habrá que cortar material vegetal para evitar el exceso de peso en cada planta.
En la bodega, durante los últimos quince días hemos tenido el Wein Festival, en el que abrimos nuestras puertas a nuestros clientes particulares (en el Mosela hay una larga tradición de venta a particulares por parte de las bodegas), que dura diez días y que este año ha sido un éxito por la bondad de la añada 2007.
También es una época de viajes, y este año hemos estado en los Estados Unidos en diversos actos de promoción de nuestros vinos de mano de nuestros importadores allí. No es, por tanto, una época de intenso trabajo en la bodega, pues los 2007 ya están embotellados y los 2008 aún esperan en las vides.

Cuando uno se plantea comenzar a importar Borgoñas, por supuesto que le encantaría conseguir un cupo directo de los monstruos sagrados. Pero esa no es, en general, nuestra filosofía. Somos una empresa piquiñuca y modesta, y lo que siempre nos ha gustado es ese encanto de lo muy bueno y poco conocido. No hay más que ver nuestro portfolio para darse cuenta de ello, aunque sea difícil transmitir el cariño que ponemos detrás de cada visita a los vignerons, en lo que hay que pelear para dar a conocer a los petits producteurs.